Salud comunitaria

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Junto con nuestros miembros, respaldamos el intercambio de las mejores prácticas y la maximización de los esfuerzos de las empresas para combatir las enfermedades contagiosas, las enfermedades maternas y perinatales y las deficiencias nutricionales, así como para neutralizar los efectos de las enfermedades no contagiosas. 

Hasta el momento, este trabajo ha servido para promover:

Enfermedades contagiosas y de otro tipo

Las empresas mineras desarrollan sus actividades en todo el mundo, y a menudo trabajan con o cerca de una amplia variedad de comunidades en entornos complicados. Las enfermedades contagiosas, las deficiencias nutricionales y las complicaciones maternas y perinatales son habituales en las zonas menos desarrolladas, donde la pobreza y un acceso deficiente a los servicios de salud son problemas generalizados. Para obtener más información al respecto, consulte nuestra página dedicada a las enfermedades contagiosas.

En todo el mundo pierden la vida aproximadamente 16 millones de personas por año como consecuencia de enfermedades contagiosas, enfermedades maternas y perinatales y deficiencias nutricionales.

Las deficiencias nutricionales provocan retraso del crecimiento, emaciación y déficit de micronutrientes, al tiempo que las enfermedades maternas y perinatales más importantes incluyen hemorragias, infecciones, eclampsia, anemia y bajo peso al nacer. 

Las empresas mineras también deben conocer las enfermedades no contagiosas que pueden afectar a la salud de las comunidades y los empleados locales. Entre ellas figuran la diabetes, el cáncer, la enfermedad pulmonar y las enfermedades cardiovasculares, frecuentemente asociadas al estilo de vida, la dieta, el alcohol, el consumo de tabaco y el sedentarismo. Este tipo de enfermedades solían ser más comunes en América del Norte, Europa y Australasia, pero cada vez se observa una incidencia mayor en los países en desarrollo, a medida que aumentan sus ingresos disponibles y los cambios producidos en los estilos de vida afectan a la dieta y a los niveles de actividad física.

Beneficios directos e indirectos de la atención de la salud comunitaria

Los programas de salud comunitaria ofrecen el potencial de beneficiar tanto a la empresa como a la comunidad de formas directas e indirectas. Aunque la obligación de la empresa podría incluir ganancias derivadas de la mejora de su licencia social para operar, también suelen observarse muchos beneficios indirectos para la comunidad, como la mejora de la educación a través de la mejora de la salud y el bienestar de los niños.

Las vulnerabilidades sanitarias de las comunidades que viven en torno a las explotaciones mineras pueden ser muy importantes, ya que a menudo se encuentran ubicadas en zonas remotas de países en desarrollo y únicamente cuentan con acceso limitado a la infraestructura sanitaria preexistente disponible. Antes de ejecutar proyectos de salud comunitaria, es necesario diseñar las intervenciones de manera que aporten valor. Y esto requiere una planificación pormenorizada. Con la ayuda de herramientas tales como las evaluaciones de las repercusiones sanitarias y de las necesidades sanitarias, las empresas tienen la oportunidad de maximizar los beneficios que pueden ofrecer a la atención sanitaria de la comunidad.

Signos de progreso

Los miembros del ICMM han logrado un progreso significativo en el abordaje de los problemas sanitarios de las comunidades. Esto incluye una amplia gama de iniciativas que abarcan desde programas mundiales de lucha contra el déficit de micronutrientes y fomento de la salud materna e infantil a nivel regional hasta iniciativas fuertemente centradas en el control de las enfermedades contagiosas en las explotaciones mineras y sus alrededores, así como múltiples proyectos centrados en las necesidades sanitarias específicas de las comunidades remotas y marginadas.

Sin embargo, es preciso reconocer que la promoción de la salud comunitaria será siempre una cuestión muy compleja, dado que las enfermedades presentan patrones cambiantes y las necesidades sanitarias de las comunidades (que son diversas y se desarrollan) también evolucionan. En consecuencia, las iniciativas que se emprendan en el ámbito de la salud comunitaria deben apoyarse en la experiencia adquirida sobre el terreno, con el fin de potenciar sus efectos sanitarios.

Esto, unido a los esfuerzos dirigidos a fortalecer la buena gobernanza en los gobiernos locales y a colaborar con las comunidades afectadas, respaldará el éxito de las iniciativas en materia de salud comunitaria.

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